<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><oembed><type>video</type><version>1.0</version><html>&lt;iframe src=&quot;https://www.loom.com/embed/6227af9d01884ab3a20ed31c8a5f0721&quot; frameborder=&quot;0&quot; width=&quot;1920&quot; height=&quot;1440&quot; webkitallowfullscreen mozallowfullscreen allowfullscreen&gt;&lt;/iframe&gt;</html><height>1440</height><width>1920</width><provider_name>Loom</provider_name><provider_url>https://www.loom.com</provider_url><thumbnail_height>1440</thumbnail_height><thumbnail_width>1920</thumbnail_width><thumbnail_url>https://cdn.loom.com/sessions/thumbnails/6227af9d01884ab3a20ed31c8a5f0721-f996387f18c5d286.gif</thumbnail_url><duration>113.26</duration><title>La reunión empieza  antes de la reunión.</title><description>Un junior sí puede hablar con un cliente senior…
pero solo si hizo su tarea.

En este video comparto una experiencia real al visitar un proyecto de lotes al sur de Lima. A pesar de haber agendado una reunión y haber enviado previamente preguntas técnicas claras (monofásico o trifásico, voltaje, pozo a tierra, infraestructura), el proceso careció de preparación y contexto.

Esa experiencia me recordó un principio clave:

La confianza es arquitectura.

En entornos enterprise ocurre exactamente lo mismo.
Si entras a una reunión sin entender el sistema, sin conocer al cliente y sin preparar el contexto, la confianza se pierde en los primeros minutos.

El precio es consecuencia.
La confianza se construye antes de la reunión.</description></oembed>